miércoles, 16 de enero de 2008

VALERÁNICA

En la localidad de Tordómar, a orillas del Arlanza, no quedan hoy en día más restos de época medieval que el ábside románico de su iglesia, sin especial interés.

Sin embargo, cruzando el puente de origen romano, se llega desde el pueblo al lugar donde los arqueólogos han localizado los restos de uno de los monasterios más notables de la zona en el siglo X. Se trata de San Pedro y Santo Tomás de Valeránica, o de Berlangas, luego cambiado a la advocación de Santa María.

La historia de este cenobio, cuyo nombre varía según los escritos (Berlangas, Baralangas, la latinización Valeránica...) se remonta a la época condal, en la que aparece como fundación dependiente de San Pedro de Arlanza. Pronto adquiere una cierta importancia, teniendo en su señorío, entre otras, la importante villa de Covarrubias, y albergando reliquias de los santos Vincencio y Leto, Tomás, Sebastián y Pelayo de Córdoba. Es en este momento cuando desarrolla su famoso scriptorium.

Sin embargo, Valeránica desaparece con la velocidad con la que había ganado importancia; tras la cesión de Covarrubias a los condes de Castilla y, probablemente, una serie de razzias musulmanas, el monasterio cae en desgracia. En 1096, año de fundación de la diócesis de Burgos, se menciona su estado como de abandono y ruina y sus territorios son enajenados.

Los elementos aparecidos en la excavación de Tordómar poco nos pueden decir sobre el edificio. Se han hallado muros revestidos de ladrillo de tradición romana, así como cimacios y relieves de aspecto visigodo, junto con estelas, que se pueden ver en el Museo de Burgos.

Monasterio de Valeránica. Cimacio. Museo de Burgos

Monasterio de Valeránica. Relieve de recuerdo visigodo. Museo de Burgos

Pero lo que ha ganado al monasterio de Valeránica su entrada en la Historia, al menos en la del Arte, es la belleza de los libros salidos de su scriptorium a mediados del siglo X, de la mano del calígrafo Florencio de Valeránica. Su calidad los convierte en cumbres de la miniatura mozárabe.

Por orden cronológico, estas obras son las siguientes: la Biblia de Oña (943), perdida, en la que el nombre de Florencio se revela en versos acrósticos: [...]FLORENTIO MEMORARE SCRIPTOR[...]; los Moralia in Iob, procedentes de la Catedral de Toledo (945); el también perdido Comentario a los salmos de Casiodoro (953); las Homilías de Smaragdo de Saint-Mihiel que se conservan en la Catedral de Córdoba (954-960); y, finalmente, la Biblia de San Isidoro de León (960). Quizá sea esta su producción más destacada, con ilustraciones de una calidad excepcional.

Biblia de San Isidoro de León

Biblia de San Isidoro de León. Retrato del calígrafo Florencio

Biblia de León. Capitular del libro del Génesis.

4 comentarios:

Paco Torralba dijo...

¿No tienes fotos del lugar de las excavaciones o esos muros de los que hablas? Al menos para hacernos una idea de lo que que queda o, siquiera, de su entorno.

Alberto Calderón dijo...

La verdad es que cuando estuve en Tordómar no sabía mucho del monasterio; lo de los muros lo he leído después, y no sé si son visibles ahora o se destruyeron o volvieron a tapar (no sería lo más raro: la industria "tableros BON" destruyó en las afueras de Burgos una villa romana con mosaicos para ampliar sus instalaciones). Las únicas imágenes que tengo del lugar son del puente.

Anónimo dijo...

Si queréis ver manuscritos románicos relacionados con Burgos y la provincia, podéis visitar la exposición de M. Moleiro en la sala de exposiciones de Cajacirculo en Plaza de España nº 3 en Burgos.

Especialmente destacado el Beato de Liébana del monasterio de San Pedro de Cardeña y Beato de Lébana del monasterio de Santo Domingo de Silos.

alvaro dijo...

si teneis interés en ver el entorno de San Pedro de Valeránica mi mujer es la propietaria de la finca 669361416-17