domingo, 21 de octubre de 2007

LA JERUSALÉN CELESTE

San Agustín, en su libro La ciudad de Dios, plantea la oposición entre la ciudad divina, la nueva Jerusalén, y la ciudad terrenal, Babilonia.

Los escultores románicos emplean el pretexto de la representación de la Jerusalén celeste para decorar sus obras con elegantes motivos arquitectónicos que les dan, a mi parecer, un toque de originalidad y diferencia.

Estos motivos aparecen a menudo coronando las hileras de arquillos que enmarcan un apostolario. Tenemos muestra de esto en el Frontal de Silos, en los magníficos frisos de las iglesias palentinas de Santiago de Carrión de los Condes y de Moarves de Ojeda; y en sepulcros como el de San Juan de Ortega (imagen de Paco Torralba).

Frontal de Silos. Detalle (Imagen del catálogo del Museo de Burgos de 1935)

Carrión de Los Condes. Friso de Santiago. Vista parcial

Cortesía de Javier Pereda

Moarves. Friso. Vista parcial

En otros sepulcros, como el llamado de la infanta Leonor en el Monasterio de las Huelgas, la distribución es la misma pero los arquillos enmarcan a los espectadores de la ascensión del alma del difunto a los cielos. En un sepulcro más tardío del mismo monasterio, el de don Nuño, los personajes están sustituidos por escudos, anunciando la llegada del Gótico.

Monasterio de Las Huelgas. Sepulcro de doña Leonor

Otra forma en que se representa en los sepulcros la Jerusalén celeste es coronando los baldaquinos que los cubren. Se encuentra esto en el magnífico sepulcro de la iglesia de la Magdalena de Zamora (imagen de Antonio García Omedes) y, ya en incipiente estilo gótico, en el del pórtico de las Huelgas.

Sepulcro del pórtico (Monasterio de las Huelgas)

Mención aparte merecen tres representaciones que destacan por lo inusual de su situación. La primera ocupa la superficie completa de la pila bautismal de Redecilla del Camino (imagen en Pueblos España - foto 2), que presenta así el aspecto de una gran fortaleza torreada y repleta de ventanales.

La segunda, en las enjutas de una ventana del pórtico de Rebolledo de la Torre (imagen de Antonio García Omedes), se encuentra asociada a una escena del Pecado Original.

Y la tercera y, para mi gusto, más curiosa, es la que corona varios de los pilares centrales de las crujías del claustro de las Huelgas; destacando aquel en el que, unida a los capiteles adosados al pilar, forma un friso que lo rodea por completo:

Monasterio de Las Huelgas. Pilar de las Claustrillas

Hay que entender que la interpretación de todas estas obras no es en ningún caso indiscutible, y que es posible incluso que algunos motivos sean puramente ornamentales; pero es probable que, en general, sí que fuera la mencionada la intención de los autores.En cualquier caso, son representaciones que, al margen de su significado religioso, poseen una gran belleza y elegancia.